Cada uno de nosotros, a medida que viaja por la vida, tiene la oportunidad de encontrar y de dar su don . No importa si éste es silencioso o insignificante a los ojos del mundo ; porque es al encontrar y al dar que podemos conocer la felicidad que contienen tanto las épocas difíciles como las luminosas.

Los que hemos encontrado el don del arte en la pintura y la escultura, también encontramos otro don : el de poder vivir maravillados. El asombro nos permite descubrir en el mundo indicios de lo divino; percibir en las cosas pequeñas el principio de lo infinitamente significativo; sentir lo fundamental en lo común y lo simple, y en la velocidad de lo transitorio, la quietud de lo eterno.

Cuando pintamos o creamos algo, surge una experiencia fundamental: el descubrir las fuerzas que moran en nuestro interior. Este es nuestro alimento más esencial. Cuando trabajamos en nuestro arte lo que ocurre es que el universo vierte en nosotros lo que el judaísmo llama VIDA, el cristianismo ESPIRITU, el idealismo  LUZ y el taoísmo PODER.

Ojala siempre podamos tener la oportunidad de compartir nuestro humilde y gozado don  en cada nueva exposición. Es nuestro legado al mundo.

RAPHAEL PUELLO